
Si algo alcanzaste a entender, fiel lector de la almeja chilena, en esta amalgama de coherencia intravenosa, relamida de verdad, carente de sosiego, cerca te encuentras de descubrir (y ojalá comprender) la espiral en la que me hallo, de la que quiero salir de una vez por todas, la que podré olvidar toda vez que persista el recuerdo.
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