
A esa edad todo se ve inalcanzable, hasta de puntillas tienes que mirar para no marearte con la impresión, pero cuentas con la baza de la curiosidad del niño. Algo que nunca debería perderse, por más que ya estés de vuelta de todo, siempre quedará por aprender, nunca el cristal quebrará la luz por el mismo punto de reflexión.
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