Dar y dar vueltas sobre el mismo eje es cansino, dañino y te anula como persona, aunque no te caigas de bruces. En ese momento y con un poco de tesón por tu parte, moverte en sentido contrario puede que sea de una ayuda inestimable. Evitas el mareo y la náusea de ti mismo. Somos lo que proyectamos, me dijeron un día. Puede que tuvieran razón.
(Niño percusionista en movimiento en el Cerro San Cristóbal)
Acabo de vivir un temblor moderado, pero queridos seguidores de este blog: Estoy sano y salvo. Lo habitual por estos lares, así que si lo véis en las noticias mañana, sabed que he dormido como un niño chico. Hasta mañana entonces ¿cachay?
ResponderEliminar